Epidote – Significado
La epidota pasó siglos oculta a plena vista. Hasta el siglo XIX, se la confundía habitualmente con otras piedras verdes —se la catalogaba como una variedad verde de turmalina o se la confundía con la actinolita—, razón por la cual no aparece en los textos antiguos sobre las propiedades de las piedras naturales. Es, en el sentido más estricto, un descubrimiento moderno: una gema cuya historia aún escriben quienes la lucen.
Los cristales finos son realmente escasos. La epidota se encuentra en todo el mundo, pero solo en unos pocos lugares se obtienen cristales dignos de ser utilizados en joyería; entre ellos, el distrito de Kharan en Pakistán, donde creció el delicado cristal de este collar. Al dejarlo en bruto, conserva cada borde y línea natural que se formó bajo tierra; no está tallado siguiendo ningún patrón, y no hay dos cristales iguales.
Su reputación actual se basa en el equilibrio y la protección. La epidota se considera una gema protectora, que armoniza y estabiliza el flujo de energía en el cuerpo hasta restablecer un estado de equilibrio total. Se cree que libera la mente de sus emociones más negativas —ira, envidia, avaricia y odio— y la purifica. Además, posee una cualidad singular: se dice que la epidota potencia el poder de otras gemas que se usan junto a ella, combinando especialmente bien con la serafinita.
Es ideal para una mujer que se siente atraída por las rarezas discretas: joyas que invitan a una segunda mirada en lugar de exigirla a primera. Llevado en posición vertical sobre su fina cadena de oro, el cristal se presenta como una única línea natural de color verde a la altura de la clavícula: minimalista en apariencia, con una historia inusualmente rica en su interior. Y se cree que, combinado con otras piedras, realza la belleza de todo lo que lo rodea.
País de origen: Pakistán
Elemento: Tierra agua
Signo del zodiaco: Géminis, Libra
Este collar armoniza los chakras raíz y corazón.



















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