Ninguna de estas pulseras es idéntica a otra, y esa es precisamente la clave. El jaspe Miriam se ganó su otro nombre —la Piedra de la Caligrafía— por los trazos oscuros, parecidos a la tinta, que recorren cada cuenta, como si la piedra hubiera sido escrita a mano durante los millones de años que tardó en formarse.
A veces llamado jaspe piel de elefante por ese mismo patrón, proviene del Himalaya indio, donde se lleva como talismán de prosperidad y se usa en rituales que se cree que purifican el karma antiguo. Sus marcas no son fruto del azar: la piedra está compuesta de hematita, hierro, conchas fosilizadas y materia vegetal, y esa mezcla es la que crea las pinceladas y veladuras de color en su superficie.
Más allá de su belleza, se dice que el jaspe Miriam ayuda a afrontar momentos de estrés con una perspectiva más serena y equilibrada, aliviando la soledad y fomentando un ritmo de vida más pausado y tranquilo. También ha sido durante mucho tiempo una piedra de viajero, tradicionalmente llevada por quienes pasan mucho tiempo en la carretera —especialmente los conductores— como protección durante el trayecto.
El resultado es una extravagancia sutil: una pieza singular y auténtica, ideal para un hombre que aprecia que la mejor caligrafía es aquella que nadie se propone escribir. Enmarcada en un cálido tono dorado, transmite una sobriedad discreta, lejos de la ostentación.
Las cuentas están montadas sobre acero inoxidable de alta calidad con un revestimiento PVD de oro auténtico de gran durabilidad.
Elemento: tierra
Signo del zodiaco: Aries
Esta pulsera armoniza los chakras raíz, sacro y del plexo solar.
























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