Turquesa peruana – Significado
“La ”turquesa peruana” es una denominación comercial con un matiz particular: la piedra no es turquesa auténtica, sino crisocola, una piedra andina de un intenso color azul verdoso que comparte con la turquesa su color, su matriz natural y gran parte de su significado ancestral. Desde hace mucho tiempo se la aprecia por ambas características, por lo que encierra dos tradiciones a la vez.
La turquesa es probablemente la piedra ornamental más antigua que la humanidad ha usado, llevada durante siglos como talismán por reyes, chamanes y guerreros. Opaca y relajante, se asocia con la protección, la justicia, la autoridad y el equilibrio; una piedra para los valientes que antaño adornaba las dagas y espadas de los guerreros y se creía que otorgaba a los líderes la fuerza para defender lo que es justo. Durante casi mil años, los pueblos nativos americanos extrajeron turquesa para elaborar joyas sagradas, creyendo que conectaba la mente con el universo. La tradición dice que su color refleja el de quien la lleva: se ilumina con la salud y la felicidad, y se desvanece con la enfermedad o la tristeza.
La crisocola posee un don especial: el poder de la palabra. Se dice que su energía turquesa y serena disipa la negatividad, fortalece la voz y aporta carisma, ayudándote a plasmar ideas complejas y creativas en palabras. En el antiguo Egipto, se la conocía como la "Piedra de los Sabios" y figuraba entre las favoritas de Cleopatra, pues se creía que agudizaba la mente y ayudaba a resolver problemas mediante la negociación. Los pueblos indígenas de Norteamérica la valoraban como una piedra de sanación y protección. Juntas, la turquesa y la crisocola hacen de esta pulsera un símbolo de calma, valentía y una comunicación clara y segura.
País de origen: Perú
Elemento: Tierra agua
Signo del zodiaco: Sagitario, Tauro, Cáncer, Acuario, Libra, Géminis, Virgo
Esta pulsera armoniza el chakra del corazón.

















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